Cuervo soy y he vuelto a vivir.
Mis letras durmieron el sueño justo para buscar nueva inspiración, para alimentarse de sangre nueva, de lágrimas aun mas amargas, amargas pero sabias.
Lagrimas que saben a soledad y abandono...
Lagrimas que huelen a perfume de ausencia, se agitan como el mar, y aumentan la impaciencia.
Cuervo soy, y no me quejo. Rompo ahora la crisálida de mis días lejanos y despreocupados. Salgo a volar contra el viento y sin el menor aspaviento afronto la oscuridad.
He buscado y no encuentro, no hay quien comprenda el triste canto de un ave que rompió sus alas un sinfín, buscando la manera de al viento enfrentar... De darle la cara a la tempestad.
Te debates... Sufres! Ave de azabache. Corazón grande que busca quien le ponga alas de verdad y que guíe su largo vuelo ya no más en soledad.
Arrebata con tu pico los minutos y desgarra con rabia tu destino... No te des por vencido, vuela, vuela y aniquila tu furia represada; no dejes al azar tu gran alzada, tu vuelo majestuoso, inalcanzable.
Aunque tu designio sea el de volar solo y enfrentar el temporal con valentía... Hazlo, ave negro cuervo de sin igual brío... Vuela sobre las nubes de tormenta... Vuela, vuela siempre hasta el día que te encuentres frío y yerto... Vuela, que no importe si de noche o es de día... Vuela y se conciente que hay mil lagrimas, por cada pequeñísima alegría.

No hay comentarios:
Publicar un comentario